Real paliza: ¡la Serie Mundial tendrá un séptimo juego!

Después de dos derrotas consecutivas, pensé que los Gigantes de San Francisco estaban listos para levantar su tercer trofeo de campeón de la Serie Mundial en un lustro; pero los Reales de Kansas City volvieron a demostrar que la inspiración cuenta mucho en un juego de béisbol y con una impresionante y apabullante victoria de 10 carreras por 0 llevaron el Clásico de Otoño al séptimo y decisivo juego. Ahora el momento y la inspiración están del lado local y la gran pregunta es, ¿podrán recuperarse los Gigantes?

Jake Peavy tuvo otra desastrosa actuación y después del segundo inning todo estaba terminado para San Francisco. La ofensiva de los Reales respondió en el momento oportuno (brillante Lorenzo Cain) y, desde el montículo, el joven Yordano Ventura, con las iniciales de Oscar Taveras en su gorra, lanzó rectas de hasta 100 millas y “caminó” siete entradas, por lo que Ned Yost pudo descansar a su cuerpo de relevistas. Mejor, imposible.

¿Qué escenario tenemos para el séptimo juego? Las estadísticas favorecen siempre al equipo local. Veamos:

– El equipo home club ha ganado en las últimas nueve ediciones en que la Serie Mundial ha llegado al séptimo desafío. Además, los Gigantes han perdido en cuatro ocasiones consecutivas un séptimo encuentro del Clásico de Otoño.

– Los últimos ocho equipos locales que ganaron el sexto juego e igualaron la Serie Mundial luego triunfaron en el séptimo. El caso más reciente fue San Luis, en su inolvidable triunfo sobre Texas, en 2011.

Todo parece ir en contra de los Gigantes. Bruce Bochy le entregará la pelota al veterano de 39 años Tim Hudson (el hombre que con más edad ha abierto un séptimo juego) y Madison Bumgarner podría trabajar de relevo. Del otro lado, Yost solo necesita que Jeremy Guthrie avance un poco en el partido, para luego entregarle la pelota a su formidable cuerpo de relevistas (que llegará descansado).

24 horas atrás, los Gigantes eran los grandes favoritos para ganar otro anillo. Un inning de 7 carreras y 32 minutos cambió la historia.