Una última oportunidad para la generación dorada del baloncesto español

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La generación de oro del baloncesto español quería lograr, ante su público y en su Mundial, una largamente añorada revancha ante la selección de Estados Unidos. El tan esperado partido, que reeditaría la final de las dos citas olímpicas más recientes (2008 y 2012) parecía que sería posible, tras la formidable demostración de españoles y estadounidenses, en la primera parte del evento; sin embargo…ya sabemos la historia.

España logró agrupar al equipo más potente de la generación. Los ÑBA (los Gasol, Ibaka, Rubio, Calderón) se combinaban con jugadores que participan en la fortísima Liga local para formar una selección totalmente completa. Así lució durante seis partidos, hasta que llegó el fatídico duelo contra Francia, en cuartos de final, en el que nada funcionó para los ibéricos. Fue la más triste despedida; pero al menos queda la historia de una generación que lo ganó prácticamente todo.

Desde su irrupción en el universo de las canastas, trece años atrás, la generación dorada guió a España, en diferentes competiciones internacionales, a tres títulos (uno de ellos Mundial, en 2006), cuatro medallas de plata (dos olímpicas) y a dos preseas de bronce; pero, más allá del medallero, los españoles encantaron con su juego y se convirtieron en un referente para el baloncesto internacional.

Probablemente para Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes o José Manuel Calderón, el Mundial recién concluido haya sido su última presentación con la selección nacional, en un evento importante; aunque, ¿quién sabe? Para la Olimpiada de Río de Janeiro solo faltan dos años. De cualquier forma, el equipo español mantiene una fuerte base, en la que sobresalen A Marc Gasol, Rudy Fernández, Serge Ibaka, Ricky Rubio y Sergio Rodríguez.

Su defecto, frente su público, tal vez haya sido creer estar en la final, mucho antes de llegar a ese partido. Ojalá no vuelvan a equivocarse de esa manera. Talento les sobra para recuperar el título europeo, en 2015, y luchar la corona olímpica, un año más tarde.