Clásico Mundial: peleas y otros horrores en el Chase Field

Una pelea que deberá quedar en el olvido

Una pelea que deberá quedar en el olvido

En el béisbol existen reglas no escritas. Llamémoslas un “código de ética” entre los jugadores, donde se aclara, entre otras cosas, que cualquier intento de “humillación” al rival tendrá una respuesta inmediata…y poco agradable. Si alguien todavía tiene dudas de con cuánta seriedad asumen los peloteros ese “código no escrito”, pues le sugiero que observe los videos del peor momento en la historia de los Clásicos Mundiales: la horrible pelea entre Canadá y México, en el estadio Chase Field, de Phoenix, Arizona.

Ese desafío era de “vida o muerte” para mexicanos y canadienses. Ambos habían cedido ante Italia, así que un nuevo fracaso prácticamente los eliminaba del Clásico. La tensión entre los dos equipos fue evidente a lo largo del partido, pero, sin dudas, se intensificó después de que los canadienses tomaran una cómoda ventaja en el marcador. Los rostros en el banco de México mostraban una enorme decepción, perfectamente entendible porque casi todos los fanáticos al béisbol confiaban en que los centroamericanos avanzaran a la segunda fase del torneo.

El debut de los mexicanos en el III Clásico quedará para el olvido, porque el cerrador Sergio Romo no pudo mantener la diferencia, en el noveno inning, frente a Italia y el error de Edgar González, en el jardín izquierdo, le permitió a los europeos obtener una victoria más que inesperada. La recuperación de los centroamericanos fue excelente y gracias al triunfo sobre Estados Unidos (5-2) aumentaron las esperanzas de llegar a la fase que acogerá el MarlinsStadium, en Miami.

Un triunfo sobre Canadá hubiera significado la clasificación para México; pero desde el mismo primer inning quedó claro que no era la tarde de los mexicanos, especialmente de su abridor, Marcos Estrada, quien recibió  un amplio castigo y, poco a poco, la desventaja fue creciendo. En el noveno capítulo, el primer bateador canadiense, Chris Robinson, tocó la pelota y llegó a primera, sin problemas. Esta acción no agradó, para nada, al defensor de la tercera base. Las cámaras de la televisión captaron la expresión en el rostro del mexicano y, especialmente, el gesto dirigido al pitcher Arnold León para que “hiciera algo” frente a sus rivales.

Después de dos rectas pegadas al cuerpo de Rene Tosoni, el árbitro principal advirtió a los dos bancos: un nuevo lanzamiento pegado significaría la expulsión del lanzador. Menos de un minuto después, un rectazo de León terminó en la espada de Tosoni y ahí fue donde “ardió el Chase Field”.

Los dos bancos quedaron vacíos, aunque los golpes demoraron un poco en llegar. Cuando los ánimos parecían más tranquilos, de repente se “activó la pelea” y llovieron los puñetazos, las patadas. El terreno de béisbol se convirtió en un ring de boxeo o de lucha libre. Fue un horrible espectáculo, el peor que he visto en las tres ediciones del evento y que superó, ampliamente, a la extensa reclamación realizada por Higinio Vélez, en el primer Clásico, en Puerto Rico.

Les comentaba al principio de este post sobre el “código no escrito”. Para los mexicanos el toque de bola fue un “intento de humillación” y, como respuesta, nada “mejor” que golpear al bateador con una recta de casi 90 millas, en la espalda. Quizás los centroamericanos olvidaron que Canadá necesitaba ganar con la mayor cantidad de carreras posibles, teniendo en cuenta un posible escenario de empate entre tres equipos.

Entiendo ese “código”, comprendo que, como ocurre en casi todas las modalidades deportivas, debe primar el respeto hacia el adversario; pero, precisamente, respeto no fue lo que mostraron los peloteros implicados en una “riña tumultuaria” que, esa sí, ha llegado a los titulares de varios medios online, los mismos que han obviado “olímpicamente” el desarrollo del Clásico Mundial.

Vean el vídeo completo de la pelea:

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micolumnadeportiva

About micolumnadeportiva

Soy Periodista y Doctor en Ciencias de la Comunicación. Profesor de Periodismo Hipermedia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana