Historia de la Vuelta ciclística a Cuba

Pedro Pablo Pérez, el ciclista más destacado de las últimas vueltas

Pedro Pablo Pérez, el ciclista más destacado de las últimas vueltas

Ningún evento en Cuba es más largo que la Vuelta ciclística. Durante más de cuatro décadas, miles de corredores han intentado arribar a la capital cubana, después de recorrer casi 1800 kilómetros, con la camiseta amarilla de líder; pero muy pocos lo han logrado.

La primera vuelta ciclística a Cuba se desarrolló en febrero de 1964 y contó con el apoyo del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), presidido en aquel entonces por José Llanusa. Uno de los principales impulsores de la Vuelta fue Reinaldo Paseiro quien desde la Federación Cubana de Ciclismo alentó a todos los soñadores. Finalmente, el 11 de febrero, desde la Ciudad Escolar 26 de Julio, en Santiago de Cuba, 72 atletas, sobre sus bicicletas, comenzaran a pedalear la historia.

En sus primeros años la Vuelta tuvo hechos curiosos y otros que han quedado como tristes recuerdos. El periodista Joel García ha escrito múltiples crónicas que permiten rememorar esos momentos.

El amor y orgullo de los atletas por participar en la Vuelta cuenta con varios ejemplos. Durante la tercera edición, en 1966, el camagüeyano Orestes Pérez tuvo un accidente que le provocó una doble fractura en su mano izquierda. El doctor le prohibió volver a la competición; pero el joven Orestes le suplicó al galeno que le permitiera seguir porque llegar hasta el final de la Vuelta era la ilusión de su vida. La súplica tuvo efecto y Orestes pudo continuar. Con una mano agarró el manubrio, mientras la otra, fracturada, iba alzada en forma de arco. A pesar del dolor, Orestes siguió adelante y recibió el premio de la combatividad.  
     
Aunque la Vuelta es competitiva y todos desean ganarla, la solidaridad entre los atletas también ha estado presente. Una demostración de esta solidaridad ocurrió durante la VI Vuelta, en el año 1969. El equipo de Argelia tenía previsto competir; sin embargo, un retraso enorme en el vuelo entre Madrid y La Habana impidió que los argelinos llegaran a tiempo al inicio de la Vuelta. De acuerdo con los reglamentos, un equipo solo se podría incorporar al evento si el resto de las selecciones renunciaban a los tiempos registrados.

Después de cinco etapas disputadas, la Comisión Organizadora llamó a una reunión urgente con los entrenadores y capitanes de los equipos. Luego de una amplia discusión se llegó a un consenso histórico: la Vuelta se dividió en dos etapas, una primera, ya terminada, determinó como ganador individual al cubano Sergio “Pipián” Martínez; mientras, la segunda comenzó desde cero para que los argelinos pudieran competir.  
Dentro de las hazañas registradas en la Vuelta, quizás ninguna iguale a la triple corona obtenida por el cubano Aldo “Búfalo” Arencibia en el evento de 1972. En el ciclismo una triple corona es muy difícil de conseguir porque el líder de la carrera, por lo general, no puede con el título por puntos y, mucho menos,
con el liderato de la montaña.

El Búfalo Arencibia demostró, en 1972, estar en excelentes condiciones físicas y no solo entró triunfal al Prado capitalino, con la camiseta amarilla de líder, sino que en jornadas anteriores ya había asegurado el primer lugar en la carrera por puntos y el premio al mejor escalador. Nadie ha podido igualar la hazaña del Búfalo.        
Ya es una tradición que la Vuelta comience en el Oriente del país y termine en la capital cubana. En 1976 ocurrió lo contrario. Después de diez años con el mismo recorrido, los organizadores decidieron incluir un gran cambio: por primera y única vez en la historia, la Vuelta marchó en dirección opuesta, desde Occidente hasta Oriente. La experiencia fue interesante ya que exigió un gran esfuerzo de los ciclistas quienes tuvieron que escalar la Gran Piedra, en Santiago de Cuba, cuando ya las fuerzas estaban disminuidas por la gran cantidad de kilómetros recorridos. El experimento no tuvo continuidad y el Malecón de Baracoa continuó como punto de partida, nunca más de llegada.

Como mismo la Vuelta ha vivido momentos que incitan al aplauso ante la hazaña o la risa frente a la ingeniosidad; también quedan recuerdos tristes y ninguno más doloroso que la muerte de Agustín Alcántara en la edición de 1979. Un fatal accidente con un jeep terminó con la vida de Alcántara y llenó de luto a la Vuelta de ese año. No hubo más alegría, ni siquiera con la entrada triunfal del cubano Carlos Cardet a La Habana.   
En el mismo 1979 falleció, también víctima de otro accidente, pero no en la Vuelta, uno de sus grandes animadores: Sergio “Pipián” Martínez, el rey de las carreteras cubanas, vencedor en cuatro oportunidades de la Vuelta.

En el evento de 1980 se entregaron dos premios especiales a los ganadores, uno con el nombre de Agustín Alcántara y otro con el de Pipián Martínez. La década de los ochenta tuvo a un claro líder: el cubano Eduardo Alonso quien conquistó seis títulos de diez posibles. El dominio de Alonso se inició en 1984 y luego continuó entre 1986 y 1990. Esos seis campeonatos lo colocan como el máximo ganador. Probablemente Eduardo Alonso hubiera extendido su reinado después de 1990; pero la grave crisis económica que afectó a Cuba en la década de los noventa obligó a detener la Vuelta. 
Por diez años se mantuvo la interrupción y, para suerte de todos los amantes al ciclismo, la Vuelta regresó con nuevas energías en 2000.

Ese año comenzó el reinado del mejor rutero cubano de los últimos tiempos: Pedro Pablo Pérez. Cinco éxitos en ocho años colocan a Pedro Pablo como el segundo máximo acaparador de títulos en la historia.
                
A los visitantes no les ha ido nada bien en la Vuelta. En lo que se pudiera llamar la primera etapa de la competición, entre 1964 y 1990, solo cuatro pudieron titularse. Ellos fueron el polaco Henry Kowalsky, en 1968; el alemán Olaf Jentzsch, en 1983, y los soviéticos Serguei Sujorochenko, en 1978, y Alexander Sinoiev en 1985.

El nivel de la primera etapa de la Vuelta, con la presencia de los países del entonces campo socialista, liderados por la Unión Soviética, siempre fue elevado. Estas naciones enviaban a sus estrellas, incluidos campeones mundiales. Después de la interrupción por diez años y con un panorama competitivo diferente, la calidad de la Vuelta ha tenido altos y bajos. Esto no desmerita los triunfos de Pedro Pablo Pérez, solo que se debe comprender el contexto y los rivales desde el 2000 hasta la actualidad.   

En los últimos años la rivalidad entre visitantes y locales se ha incrementado e incluso, tres extranjeros han entrado con la camiseta amarilla por el Prado capitalino. El italiano Filippo Pozzato, del equipo Mapei, lo hizo en 2002, el norteamericano Todd Herriot un año después y Tuft en 2007.

Luego de más de cuatro décadas de existencia, la Vuelta ciclística a Cuba es considerada como uno de los mayores espectáculos deportivos nacionales, no solo porque involucra a todas las provincias, sino también por el apoyo que miles de personas le brindan a lo largo de sus más de 1800 kilómetros. Esperemos que la larga caravana multicolor, que cada febrero recorre el país, nunca más pierda el ritmo.

TODOS LOS CAMPEONES

Cubanos:
Sergio “Pipian” Martínez (I, III, V, VI)
Rodolfo Noriega (II)
Raúl Vázques (VII)
Aldo “Búfalo” Arencibia (VIII, XI, XV)
Leonardo Hernández (IX)
Carlos Cardet (X, XII, XIV)
Jorge Antonio Pérez (XVI)
Eduardo Alonso (XVIII, XX, XXI, XXII, XIII, XXIV)
Damián Martínez (XXX)
Pedro Pablo Pérez (XXV,XXVI, XXIX, XXXI, XXXIII)

Extranjeros:
Henrye Kowalsky (Polonia) (IV)
Serguei Sujorochenko (URSS) (XIII)
Olaf Jentzsch (Alemania) (XVII)
Alexander Zinoviev (URSS) (XIX)
Fillippo Pozzato (Italia) (XXVII)
Todd Herriot (USA) (XXVIII)
Svein Tuft (Canadá) (XXXII)

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About micolumnadeportiva

Soy periodista y profesor de Periodismo Hipermedia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana